HINCHADA ES LA QUE CANTA, LAS DEMÁS…

HINCHADA ES LA QUE CANTA, LAS DEMÁS…

REPORTAJE A JUANO “QUEMERO” (2002)
EL SABEDOR DE CANCIONES

No podía ser de otra forma, nació y reside en Parque Patricios y tiene un título que los vecinos repiten señalando su hogar: “Juano, el de las canciones de la cancha”. En viejos cuadernos y en otros no tan viejos, escribe las coplas de la cancha, las de Huracán y las de cualquier hinchada, mientras le parezcan ingeniosas. Hay canciones de humor negro que serían difícil de publicar, hay canciones con respuestas que nos recuerdan a las anécdotas de los payadores que poblaron nuestras pampas. Son retazos de distintas épocas. En esos cuadernos y en la memoria de Juan Antonio Rodríguez saltan personajes y hechos históricos de nuestro país, queda en evidencia los altibajos deportivos e institucionales de los clubes, con cargadas y con reconocimientos. Parece mentira ver las cargadas a River Plate por no salir campeón, a San Lorenzo por haber quedado transitoriamente sin estadio propio, a Argentinos, antes de la década del ochenta como equipo sin lauros, etc.
A las canciones tribuneras recopiladas, solo les falta música, en algunos casos habría que explicarle, a los más chicos, quienes eran ciertos personajes o que pasaba en el país en esos momentos, o puntualmente en ese estadio. Pero sin duda alguna, uno recorre esos cuadernos y ve parte de la historia de una cultura muy propia.
Juano (que contó con la ayuda de amigos de otros cuadros) fue archivando estas letras, himnos, que nacen del ingenio del pueblo y son una nota distintiva de los hinchas argentinos, bien podríamos darle el merecido título de: Memorioso de la popular (o de lo popular).
Más allá de disfrutar de la recopilación de canciones y anécdotas, nos sorprende al final con un análisis sobre la televisión y el fútbol que hasta da pie a un debate.
Juano, el memorioso, nos abrió las puertas de su cálida casa y entre mate y mate (con escudo de Huracán de por medio, claro está) logramos rescatar de cuadernos y de su memoria un trozo importante de esa historia que habla sobre tradiciones del pueblo futbolero.

Empecemos por alguno de esos cantitos cortos, al pie, en algún clásico.
Una vez se para un gordo de San Lorenzo en una punta de la popular, lo tenían entre cuatro arriba de un para-avalancha. El gordo estaba vestido de rojo y azul a franjas pero horizontales y se puso a saltar. Era una masa impresionante debajo de esas rayas que se zangoloteaban. El partido no había comenzado. Enseguida surgió la canción “ay, ay, ay, ay, ay, con esas tetas se parece mi mamá”. Y ellos, que estaban agrandados porque hacía poco que habían salido campeones respondieron enseguida: “atención, atención, el gordo come pasta, festejando ser campeón”. Y nosotros le tiramos poniendo las manos sobre las cejas, como si intentáramos ver mejor: “borom bombon, borom bombon, nose si es vaca o si es lechón”.trapocanalla
Cada Equipo tiene su “himno” en la tribuna ¿verdad? la canción “de siempre”.
Ni hablar. Durante años el “HuraKán, HuraKán” era seguido por el “cuervo compadre, etcétera”, todos los partidos y ellos algo parecido con eso de “el Ciclón, el Ciclón”, para mí, copiándose de nosotros. En La Plata los Triperos llenan el Bosque con un grito que se come la m y en lugar de Gimnasia, gritan “Ginasiá, Ginasiá” y siguen con el “vinieron para el Bosque a ver si el Lobo esta”…y después te van a buscar. Y Estudiantes de La Plata es otra cosa, es como más aristocrático: “estudiooon, estudioon”, es más alargado y enseguida te cantan algo de las copas que ganó el club. Rosario Central aparece en Arroyito y cantan invariablemente: “yo te daré, te daré una cosa, te daré una cosa una cosa que empieza con C – y estalla la tribuna con un: – ¡¡CENTRAL!! Es impresionante. También es conmovedor el himno con la marcha peronista que canta La guardia Imperial, la gente de Racing.

Algunas estrofas dedicadas a Boca y a River.
Había algunas clásicas: llegar a la bombonera con sol y cantar “¡Qué se vaya el calor, que se vaya el calor, la mierda se derrite y los bosteros largan olor!” y después bancársela afuera, ojo, que no era este Boca que ahora meten minas medio en bolas en la cancha y tiene tantos palcos, eran una barra terrible, una de las más jorobadas. Y en la cancha de River, señalar el piso y cantar “mandarina, mandarina, mandarina, esta cancha esta llena de cagadas de gallina”.Y ahora me acuerdo una para otro grande: Racing, que estaba jugando la copa libertadores y presentó un equipo de pibes, todos de divisiones inferiores. La guardia imperial le había robado una bandera a la hinchada de River, el trapo era blanco con una cruz roja y la gente de Racing la colgó en el alambrado. No sé quién la inventó, creo que Huguito Velasco, un amigo, pero me acuerdo clarito que le cantábamos: “hay, hay hay, que risa que me dan, vino un jardín de infantes y la guardia del hospital”. Al minuto sacaron la bandera del alambrado y la quemaron.

Hay que estar informado para pegar donde duele. A la hora de inventar una canción uno debe saber con que cargar ¿no?
Obvio, la mejor respuesta cuando uno canta una canción es “globo, compadre, la cosa está que arde” (risas) es que ahí demuestran que se quedaron sin respuesta y que les dolió. Pero es muy cierto que hay que saber que le pasa al otro y aprovecharse de eso. Es esa chispa que todos tenemos pero es uno que “salta” y el resto lo sigue.hinchada_chicago
Una vez se rompió un árbitro la boca, le salía sangre, un accidente y la popular empezó a cantarle el jingle de una publicidad de una pasta dental. Hasta los jugadores miraban para otro lado para que el pobre tipo no los viera reír. Y mucho tiempo después el mismo árbitro recordaba la anécdota con humor.
A la hora de las canciones y de las cargadas todo vale. Siempre esta ese grupo que esta atento a la desgracia de la contra o del próximo rival. Inventa el chiste, la bandera, están en todos los cuadros y obviamente en Huracán están también. Miré, le cuento una que fue famosa: El presidente de San Lorenzo, en una fiesta pre-inaugural, dijo que el nuevo gasómetro de los cuervos era el único estadio argentino que no se inundaba si llovía, con tanta mala pata que llovió como nunca y el primer partido oficial con Belgrano de Córdoba, no lo pudieron jugar por que se les inundó la cancha. Cuando llegó el día del clásico fuimos con salvavidas, pero cientos de salvavidas. Un espectáculo aparte fue, imagínese, había gordos medio canosos y barbudos con salvavidas patito, los cuervos se querían matar. Una cuota de color impresionante, hoy, lamentablemente, algún nabo de los que dicen que cuidan a la gente y lo único que saben es prohibir en lugar de prevenir, no los dejaría entrar. Además de esa hubo cargadas notables: River tenía un técnico Chileno, venía medio mal y jugaba con Boca en la Bombonera, le colgaron una bandera que decía: “Chileno, a las 23, hay un vuelo de Lan Chile”. ¿No es genial también? Una después de un clásico platense, en el alambrado de la cancha del Lobo que decía PE-SA-ME, porque los autores de los goles de la victoria del Lobo habían sido: Pereyra, Sava y Messera. Uno de estos grupos que le dan color al fútbol es la organización O.C.A.L (nació como la Organización Canalla Anti Leprosa) en Rosario, y fueron capaces de ir a Cuba y que el hijo del Che Guevara le tire un pelotazo a Aldo Pedro Poy para repetir un gol que le hizo a Newells (los leprosos) en el estadio de River hace años y gritar en las tierras sagradas de Fidel: “Pedro Poy,. Pedro Poy, el papá de Ñuls old boys”. Una locura, linda, para recordar el histórico gol, cosa que hacen en forma distinta todos los años, y, de paso, proclamar al mundo que el Che Guevara era de Rosario Central.

– Ya que me cuenta de cargadas y banderas, cuénteme canciones de otros cuadros.
Una muy ingeniosa, de la década del setenta: se corta la luz en el estadio de independiente y los de Racing, a los pocos segundos ya cantan “no se ve nada, no se ve nada, al rojo le “ganamos” con las luces apagadas”.
chacart(Busca en el cuaderno que tenía escrito “1962” en la tapa mientras desde un costado, “Ringo” un perro boxer de gran tamaño, sigue sus movimientos con gran interés) Una muy buena, que digo buena, ¡excelente!, es esta de Gimnasia. Un primero de noviembre, día de todos los santos juegan el Lobo en el Bosque de La Plata contra Chacarita, a cuyos hinchas los llaman los funebreros porque tienen la cancha cerca del Cementerio. Gana el Lobo y la popular de Gimnasia le grita “vea, vea, vea, que cosa más bonita, el día de los muertos enterramos a Chacarita” y otra que me contó mi sobrino que estudiaba en La Plata: jugaban Gimnasia y Estudiantes, el clásico por la Copa Centenario de la AFA y los de Gimnasia entraron con banderas azules y blancas y también con banderas de todos colores. Los de Estudiantes les cantaron: ¿borom bombon, y esas banderas de donde son? Y los triperos al instante los mataron, porque en la popular de Estudiantes no había casi banderas y les dijeron: “ay, ay, ay, ay, ¿y las de ustedes a donde están? Las canciones tienen que ser así, al toque, inclusive un hábito que lamentablemente se ha perdido es el de escuchar al otro para retrucarle. Pero, no puedo con mí genio le cuento algo que tiene que ver con esto de crear una canción en cuestión de segundos y hacer reír. Una noche, jugábamos con Lanús, en el sur, y en el entretiempo varios chiquitos, los alcanza-pelotas, se ponen a tirar penales en nuestro arco. Eran tres pibitos, dos medio rubiecitos y un morochito que tenía mucho cabello y todo enruladito. Vaya a saber porque y en forma espontánea, la gente tomó al morochito de los rulos chiquitos, el más delgadito de los tres pibes, como referente, como preferido. Todos se ponen a hacer fuerza por él. Gritan el gol de penal que marca, sufren cuando el primer rubiecito le marca el gol y, finalmente, cuando el pibe de lo rulos ataja el tiro penal del otro rubiecito, como si fuera un campeonato, la popular visitante estalla con un: ¡Vi-ru-la-na! ¡Vi-ru-la-na!. El morochito levantó las manos y saludó, esa noche creo que ese pibe se hizo quemero. (Me señala cuando yo me sonrío) ¿Ve? Uno se acuerda o lo cuenta y se ríe, eso es lo importante.gimnasia ferro 1995 hinchada

¿De algún Boca-River?
Me acuerdo una, debería fijarme en alguno de los cuadernos, pero en los clásicos era más fácil porque los pasaban por televisión y en lugar de ver el partido, yo estaba tratando de escuchar lo que cantaban. Le cuento esta: antes de la guerra del golfo, es una canción de humor negro le aviso, espero no la censure. Cuando el presidente argentino, que no voy a nombrar, decía que iba a mandar soldados nuestros al Golfo Pérsico. Los de River cantaron “che presi, che presi, che presi; che presi, no lo piense más manda los bosteros al golfo que se mueran todos allá”. Una de Boca que me encantó: se mete un hincha de Boca en la Bombonera a ver si puede manguear una camiseta a algún jugador. La policía lo corre, “ooole” grita la hinchada de Boca, cuando el hincha elude a un policía, “oole” otra vez, cuando elude el segundo. Pero el tercero no lo pasa, el vigilante le hace una zancadilla, el pibe cae y entonces La Doce gritá ¡PENAL!!. (Risas) pero eso no fue en un clásico sino en un partido Boca-Huracán, que me acuerdo que le cantábamos que ellos eran “botones” porque tenían los colores de la policía federal y ellos nos retrucaron que mejor no habláramos que teníamos los mismos colores que River.
Y una para los gallinas, que a pesar de ser una canción de San Lorenzo, debo admitir que es buena y que se basa en algo real: que San Lorenzo lo tiene de hijo a Boca, es una que decía: “River plei, gallina vigilante, perdiste en la Bombonera, porque vos sos un cagón, no tenes los huevos del ciclón”. Esa se la cantaron varias veces.Los_colores_del_Alma
Y otra que prueba como los hinchas están atentos a todos los detalles, es una de Nueva Chicago a Vélez, que le cantan que es “la pandilla de Luis Miguel” aludiendo a que el cantante mexicano, que arrastra principalmente mujeres, cuando viene a Argentina siempre viene al estadio de Liniers.

¿Alguna vez “robó” una canción para Huracán?
Muchas, porque le cambiaba alguna palabra y era nuestra. Pero, ladrón que le roba al ladrón (risas) Le voy a contar algo que no me va a creer, varías veces fui a ver partidos de River y Boca, cuando jugaban contra San Lorenzo, me metía cerca de la barra y les tiraba canciones, porque ellos los cargaban por el descenso, por haberse quedado sin cancha y esto es primicia: el tema del supermercado lo inventé yo, ese que decía “como no tienen cancha tienen supermercado, los domingos a la tarde van a hacer los mandados”. Lo metí por todos lados hasta que se la cantaban todos. Tuve la suerte de ir al secundario, curse algunas materias de universidad, para alegría de mis viejos que no habían podido, tengo familia, dos hijas, amigos, nunca dejé que se me apagara la llama de la pasión y este archivo espero que le sirva a alguien para recordar épocas mejores, donde los pobres, eran pobres sí, pero tenían para comer, tenían laburo y no revolvían bolsas de basura, nunca pensé que a poco de llegar al 2000 todavía tengamos que ver gente que este así. Igual yo creo que lo peor paso y que sólo nos queda subir y, soy optimista, seguramente así será. Pero en esos tiempos las cargadas eran cargadas nada más, a lo sumo trompadas. Y muchas cosas cambiaron pero yo sigo disfrutando el escuchar a la gente cantando en la cancha, es como un tango del viejo Goyeneche, no del joven, del viejo, ese que temblaba de arriba abajo porque el tango le salía por los huesos. Él polaco y Fidel Castro son los dos que me hubiera gustado que sean hinchas del Globo, pero era como un abuso que pasara eso. Tengo en mi memoria las jugadas del Huracán de Houseman, Babington, Brindisi del año setenta y tres, digamos que soy rico. (Sonríe y le brillan los ojos)

¿Alguna cosa que quiera agregar? A modo de despedida quizás quiera contarnos cuál es la canción que más le gusta o alguna dedicatoria a San Lorenzo.
(Piensa un minuto antes de responder) Para ser sincero, hoy, mi clásico rival no es San Lorenzo, sino la televisión y algunos censores de lo popular. El televisor es un bicho cíclope, ese apodo se lo puso mi cuñado que es profesor de letras y me encantó. La caja boba solo busca una cosa: espectadores, es decir personas pasivas. Y lo de cíclope es porque ve e informa de una sola manera en muchos temas, especialmente con algunos que lo pueden joder: la pasión por ejemplo. No quiere actos de pasión, quiere gente sentada que no salga de su casa y que consuman lo que sólo él le da. Ya nada será como era, porque una piña en los sesenta al lado de una cancha era la anécdota de los pocos que lo vieron, hoy es motivo de un debate de señores de saco y corbata, en el programa futbolero de turno, en algunos de los cinco canales deportivos que viven del fútbol. hinchadariver_banderaEVITA
En la televisión opinan señores que parece que no tienen potrero, ni cabaret, ni calle de noche y mucho menos, alguna corrida de visitante; por lo tanto juzgan sin saber. Es como aquel profesor que nunca se escapó de una clase cuando era pibe y hoy reta a los alumnos sin entenderlos o el que tuvo una novia recién a los veinticuatro años y no entiende que su hijo de quince se vea con una flaca. Señores de cuellos almidonados que se parecen a muchos directivos que mucho daño hicieron a los clubes, hoy casi todos fundidos. Y que señalan a los “barras bravas” como culpables de todo y se olvidan de los señores de traje, como ellos, son los que fundieron instituciones enormes.
Estamos bajo la lupa del televisor y de estos hombres de cartón pintado. El hombre miedoso ataca lo que desconoce, por eso atacan al tipo que se cuelga del alambrado, al que putea a alguien con una bandera, al que se agarra a trompadas o al que, en definitiva, demuestra cualquier tipo de pasión. Van miles y miles de personas a la cancha, el hincha es demostrativo, expresa lo que siente y ellos con la lupa esperando el incidente para decir, como dice mi primo: la barbarie es el hincha y la civilización el espectador.
Son, los estadios, los últimos templos donde la pasión se puede adorar y no prohibir, donde la música de la marcha radical con ecos de Alem, o la marcha peronista, con bombos con el rostro de Evita y del General, siguen vigentes. Les cambian las letras, pero no es una falta de respeto, sino un homenaje permanente. Lo malo que los mercaderes, los señores de cuello almidonado ya están tomando las medidas para destruir la fiesta popular.
Por eso, antes odiaba a San Lorenzo, es más, creo que me hice ateo por ellos. Iba al zoológico y la jaula de los cuervos la eludía, iba por avenida La Plata y doblaba para no pisar la cuadra donde tenían el estadio. Ojo, que los odiara no quiere decir que no les respetara el ingenio que tenían, casi tan bueno como el nuestro, lo que pasa es que nosotros siempre tuvimos menos prensa.
Hoy ya no, porque creo que ahora ellos y nosotros, las canciones, las banderas, es decir la expresión del pueblo, todo eso esta en peligro. Si bien hay muchas cosas que creo que el país puede avanzar en esto parece que retrocede. Hay costumbres nuevas, menos diálogo y como un enemigo que puede dejarme sin club, sin canciones y sin clásico, sin nuestra fiesta y eso me preocupa mucho pero mucho más que perder un clásico o no salir campeón.     – Relato del Libro “Los Colores del Alma” sobre hinchas e hinchadas argentinas. – 2002 – (agotado)  Escrito por Rafael Ton y dedicado a Juan Cruz Ton.

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