FÚTBOL: LA PALABRA Y LA CENSURA

FÚTBOL: LA PALABRA Y LA CENSURA

Por Walter Saavedra (Relator y escritor)

Atención, amigos oyentes… Comienza el superclásico entre la palabra y la censura.

Movió la palabra. Tocó Mempo Giardinelli para Osvaldo Soriano. Se juntan los dos rebeldes, soñadores y fugitivos. El gordo Soriano jugó rápidamente para Miguel Angel Bustos. Cambia para Roberto Santoro que intenta escapar de los represores, forcejea con ellos, se resiste, pero sin embargo lo meten de cabeza en un Falcon verde sin patente.

La palabra se queda con diez.

Pelota a la deriva. Recupera Eduardo Galeano con el corazón en la mano y las venas abiertas de América Latina. Suelta el balón en dirección a Dardo Dorronzoro, el veterano poeta y herrero de Luján. Cambia para Raymundo Gleizer que arma una jugada de película. Toca para Mario Benedetti. Gracias por el fuego, Mario… Benedetti para Rodolfo Walsh. Foul… Durísima patada contra la tibia y el peroné del hombre nacido en Choele Choel. Operación masacre sobre Walsh que deja la cancha y el reglamento de la junta militar no permite cambios.

La palabra se queda con nueve.

Se hace el tiro libre. Empatan 0 a 0. Toma carrera Osvaldo Bayer. Vuela la pelota sobre la Patagonia rebelde, cabecea el Eternauta Oesterheld, recibe Juan Carlos Higa que cambia inmediatamente para Tilo Wenner. Hace una pausa. Se ofrece Dardo Cabo. Pelota para el descamisado, pretende huir, pero se le termina la cancha. Lateral para la censura. Trata de atacar el equipo uniformado de verde oliva, pero quita bien ubicado Haroldo Conti que está más solo que El boga, aquél personaje de Sudeste y le cobran off side. Protesta enérgicamente Haroldo… Y le sacan la roja.

Foto expo de Bruno Alencastro, Jefferson Botega, Jorge Aguiar y Tadeu Vilani

La palabra se queda con ocho.

Qué barbaridad, señoras y señores, estimados oyentes. La palabra es un equipo diezmado que sostiene como puede el 0 a 0. Tiene el control de la situación la censura.

Cuánto tiempo más podrá resistir el heroico equipo de la palabra… Pelota dividida. Cruza Joaquín Areta, el poeta y militante correntino, cambia para Paco Urondo. Foul… Un golpe criminal, otra violación a los derechos humanos. Pero si estamos asistiendo a la patria fusilada. Rezonga desde el piso Paco Urondo… Y el referí lo expulsa.

La palabra se queda con siete.

No hay justicia en éste partido. El juez cobra todo para la censura. El juez no tiene vergüenza. Es el último minuto. 0 a 0. Con siete jugadores la palabra intenta recuperar la pelota. Aparece de su exilio Juan Gelman, el delantero de Villa Crespo, enganchó, escapó, enfrentó al arquero, peligro de gol, Muñoz, lo dejó despatarrado, sembrado, humillado, tiró… Gol. ¡ Goooolllll de la palabra ! Un verdadero golazo, un poema de Gelman… Que me lo envuelvan para regalo… Que me lo envuelvan para regalo.

No se acaba más el partido. El juez marcó ¡diez minutos de tiempo extra !

Con siete aguanta la palabra, pero a pesar de la adversidad ya se anima a cantar el pueblo desde las tribunas. Escuchen…

Hijos nuestros, hijos nuestros, hijos nuestros…

Terminalo, referí. ¿Hasta cuándo lo vas a jugar ? ¿Hasta que don Ramón pague la renta?

Una pelota más para la censura. Centro que cae en el área, vuela espectacularmente Claudio Ferraris y en sus manos de poeta se queda el último intento del equipo de facto.

Pitó el referí. ¡Final, final, final…!

Festeja el pueblo ésta verdadera hazaña de un equipo que atravesó por todos los infiernos y ganó con siete jugadores… Tan disminuida, degradada, mutilada, depreciada, ultrajada, deshonrada, la palabra acaba de lograr una victoria napoleónica, amigos oyentes…

La palabra 1, la censura 0.

Y canta la monada…

Se va a acabar, se va a acabar, la dictadura militar…

( * ) Se recomienda leer como si fuera un relato radial.

Borges_soriano

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