DISNEY: MATICES Y ENFOQUES

DISNEY: MATICES Y ENFOQUES

«Achiquemos gastos. Estas proponiendo una locura. ¡Nadie te va a poyar en algo así, nadie! Pagá sueldos más chicos. Ya sé que es su trabajo pero nos vamos a fundir.»

No les hizo caso.

«¡Son dibujantes! La mayoría de ellos harían los dibujos por centavos pero acá, tú les das sueldo fijo. No hay dibujantes mejor pago que los nuestros.» Walt Disney escuchaba atentamente las protestas pero la decisión fue inamovible. Respeto por el trabajo sí pero también era su incesante búsqueda de la calidad, antes que el precio. Y si aparecían ganancias se invertía en mejorar la calidad.

Su hermano Roy, en ocasiones trataba de persuadirlo de ciertos proyectos o inversiones y siempre perdía. Quizás la excepción haya sido el caso de “Pinocho”, cuando la segunda guerra mundial dejó a los cines sin públicos y las pocas ganancias lo llevaron a convencer a su hermano a meter a la empresa en el mundo de las acciones.

Enfoquemos un lado de Walt Disney quizás poco conocido: en la década del 30 les daba un buen sueldo a los artistas que trabajan para él, algo muy inusual en esa época para los dibujantes, vale observar lo que pagaban los estudios de cine por dibujos para escenografias para comprobarlo. También les daba un recreo de media hora más de lo habitual y una cancha de voleibol para que hagan deporte y no pasen todo el día sentados, dibujando.dwarves

Como todos, con sus claroscuros, Walt Disney, antes que la compañía Disney sea un sello casi imperial del cine norteamericano, con todo lo que ello implica, se ocupaba de que sus empleados lo llamaran por su nombre de pila y un trato inusual, casi familiar con la mayoria. Éste método le permitió salir adelante, junto a su hermano, y comenzó a gestar un nombre famoso y tener muy buen pasar. Cuando el ratón Mickey ya era conocido, llegó el momento de un gran proyecto y entonces las voces volvieron a surgir.

«¿Largometraje de dibujos? ¡Estas demente! Es un fracaso antes de nacer, piensa con lógica: cuesta que la gente se emocione viendo personas en una pantalla, es imposible que se emocione con dibujos.» Los “expertos” le explicaban al delirante de Walt Disney: “la gente mira unos minutos los dibujos, se ríe porque al Lobo le caen manzanas en la cabeza o porque el que compite contra Mickey se cae. Punto. Luego empieza la película que van a ver, nadie en el mundo hará lo contrario. Se van a ir de la sala, no van a llevar a sus hijos, saben que los chicos no se quedarán quietos todo un largometraje.” Todos le hablaban de fracaso y finanzas. El Banco aceptó otorgarles el préstamo, sólo después de varias reuniones, en donde Roy Disney, encargado de este tipo de negociaciones, salía tan pálido como preocupado. Mientras tanto Walt creaba, y donde tenía la oportunidad comenzaba a relatar su proyecto. Según el periodista Bob Thomas, había dos cosas que lo ponían de mal humor: el que los chicos lo vieran fumando (se puede apreciar esto en la pelicula “Saving Mrs. Banks) y el regateo. El que regatea precios será meramente una persona que se pondrá contenta por cinco centavos menos que gastó o por migajas que ganó. No se de hombres admirables que regateen.

siluetadeblancanievesSi bien la esencia del proyecto nunca cambió, Walt Disney, a medida que se avanzaba, tomaba más empleados y buscaba mejorar el material, subiendo los costos y poniendo más nerviosos a los especialistas en números. Uno de estos expertos presagió el día del estreno: “ya comenzamos mal con un nombre demasiado extenso: seis palabras para una película de dibujitos (así en diminutivo). Durará una semana, ningún americano en su sano juicio pasará más de una hora viendo un cuento antiguo, dibujado. No sabemos todavía si es un delirio o una pretenciosa idea para llamar la atención.”

Walt Disney llegó a hipotecar su casa, la casa de sus parientes, para que ese largometraje de dibujos tuviera la mejor calidad posible y  fuera filmado con las técnicas más avanzadas. Habría sombras y distintos tipos de tomas y contendría dos escenas emotivas tan impactantes como arriesgadas para su época: la huída de Blancanieves y la bruja entregando la manzana envenenada. Hasta ese momento, para todos, menos para Walt Disney, los “cartoons” duraban poco y buscaban despertar una sonrisa en el público. Ese había sido el límite. El primer largometraje de dibujos animados de la historia del cine, en blanco y negro, fue creado por Quirino Cristiani en Argentina y duró 60 minutos, hubo un par de intentos posteriores en Italia y otros países, pero ninguno con más de un centenar de dibujantes detrás y esgrimiendo lo más nuevo de la tecnología.

¿Actores? ¿Cuánto le tenemos que pagar? Preguntó Roy visiblemente intranquilo. La respuesta de su hermano, bien pudo ser: Lo mejor posible para que hagan el mejor trabajo posible. Así era su filosofía de entonces. Los actores fueron llamados y remunerados para que se vistan adecuadamente, bailen y salten, delante de los dibujantes y estos pudieran observar y luego pasaran al dibujo los movimientos y gestos. Todos estos “gastos” del creativo, dieron sus frutos.

“Snow White and the seven Dwarfs” Blancanieves y los siete enanitos, la historia de los hermanos Grimm (otra película que cambió la historia del cine y no ganó el premio Oscar, solo fue premiada por la banda sonora) se estrenó en 1937. Fue el primer largometraje de animación sonoro y en color. Lo que habían llamado “una locura de Disney” y habían asegurado que iba a llevar a la bancarrota a él y su familia, tardó solamente una semana en recuperar todo el dinero adeudado y empezar a generar ganancias.rare-photos-of-walt-disney-10

La creatividad había superado los temores de la mediocridad y la tendencia conservadora de los amos del cine norteamericano. Muchos años después un tal George Lucas, también hipotecando lo propio y sorteando burlas, desplantes, rechazos y hasta sanciones, de parte de Hollywood, finalmente cumplió su sueño y estrenó “La Guerra de las Galaxias” en 1977 pero eso es otra historia…

Volviendo a Walt Disney, aquellos mismos dibujantes que en 1937 eran, lejos, los mejores pagos del país, fueron a la huelga en 1941. La formación de un sindicato y el derecho a ser reconocidos por su labor en los títulos de crédito de las películas, eran sus premisas fundamentales. Walt Disney, tomó esto como algo personal, una traición a los códigos “familiares”. No podía entender que hicieran un paro en lugar de estar felices por lo conseguido. Sentía como una traición el leer, en los periódicos, acusaciones tales como que no habían percibido el pago total de las horas extras, cuando trabajaban en “Blancanieves”. Parece que los acusaba de poco agradecidos. Me permito hacer un pequeño enfoque irónico ante esta situación: el final de Blancanieves deja una lectura muy poco agradable para los que miden la amistad y el agradecimiento como valores esenciales de la vida. Blancanieves se sube al caballo, junto al principe y apenas saluda a los siete enanos que la resguardaron, enfrentaron a la malvada bruja, buscaron al principe y la lloraron desconsoladamente. ¡Ya me fueron útiles, quedensé aquí, un besito y yo me voy al castillo con el alto! parece decir, en el final, la no muy agradecida princesa de Disney.

A partir de la huelga y de los supuestos consejos que recibió de  Nelson Rockefeller, su trato con el personal cambió drásticamente y fue calificado como “idealista” por unos y como “egoísta” por otros. La política del estudio mutó radicalmente en cuanto a sus empleados, tratados con más severidad y otros tipos de reglamentos.

Pinceladas de una historia muy rica en matices, con muchos cambios con el paso del tiempo, que va más allá de la vida terrenal de Elías Walt Disney y se presenta como ideal para el debate. Posiblemente una vida que bien podría servir para varias películas biográficas y con diversos enfoques.

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