PERDÓNALOS DICKENS

PERDÓNALOS DICKENS

Hace poco se estrenó una de esas películas que con mirar la publicidad ya se sabe todo, trabaja Kevin Spacey. “Se transforma en gato, su hijo tiene que defender la multimillonaria empresa y él mientras tanto aprende que importante es la familia. Pensando un segundo ya recuerdo dos argumentos idénticos: “Mentiroso Mentiroso” donde “actúa” Jim Carrey y “Click” con Adam Sandler. En todas estas películas, se termina abrazando a la familia pero el millonario siempre sigue siendo millonario, finalmente no tiene pérdidas laborales o económicas. Parecieran transmitir que los personajes recuerdan la importancia de la familia pero ¡no se asusten! ¡No pierden dinero!… Sí voy a ver esas películas ya se lo que veré. Sería muy estúpido, ya en otro género, salir del cine criticando que el acertijo no desenmascaró ni asesinó a Batman.

Ahora…imagínese esta escena: usted es una madre, la acaban de mandar a sentarse en un pasillo de hospital. Van a desconectar el respirador artificial a su única hijita de seis años. Ella, justo en esos momentos, está sola, su marido no está, no sabemos quién es (aunque todos los presumimos) A su lado una anciana le pregunta que pasa. Ella, sin ningún pariente o amigo cerca en quien apoyarse en ese trance, igual tiene fuerzas para contarle lo que está sucediendo. La desconocida le responde, casi con una sonrisa: “a partir de ahora busca la belleza oculta”….

La escena parece hasta una falta de respeto a quienes transitan por el infierno de una pérdida así. La historia, cuyo nudo argumental parte de un hombre que perdió su hijita de 6 años y el dolor lo está consumiendo, está atravesada por panorámicas de Nueva York o enfoques de árboles con luces navideñas, como si fuera “Realmente amor 2”. Da vergüenza ajena pensar en la sensación de alguien que perdió un chiquillo en la familia, al sentarse a ver esta porquería.collateral-beauty-3

Pero hay más…

El personaje de Will Smith tiene tres… ¿amigos? Ellos están preocupados por él pero…más se inquietan y se mueven por la empresa publicitaria donde trabajaban juntos y entonces, por razones de fuerza mayor, por supuesto, los «amigazos» se van dando cuenta lo conveniente de probar que Will Smith esta loco para entonces dejarlo sin poder de decisión y poder vender la empresa… La película no escatima diálogos sobre dólares, acciones, posibles pérdidas económicas, y mientras tanto insiste en decorados navideños a pesar de que la historia bien podría transcurrir en cualquier parte del año que no cambiaría, de todos modos sería poco creíble y pésima, en cualquier fecha.

El cine norteamericano suele ser bastante esquemático, los rasgos orientales, el color de piel oscura, ya es un aviso, por algo eligen un  latino, un oriental o un negro como actor de reparto. La mayoría de los latinos, orientales y negros personifican malvados ambiciosos, corruptos, narcotraficantes, terroristas, traidores o ladrones o las excepciones que prueban que no son todos malos. Y bien saben estos actores que sus personajes pueden terminar preso para probar la eficiencia del sistema, muerto en un accidente, etc… Está sobrentendido, si hay muertes y el resto del elenco es de tez blanca… a él le tocará primero. Siguiendo esta línea Michael Peña, el de rasgos latinos de los tres “amigos”, hace de enfermo terminal y es quién “justifica” el estar preocupado por la empresa y el ingreso de dólares ya que quiere dejar herencia – económica – a su honesta familia “americana”. A su esposa le oculta el diagnóstico y solo al final, en otra patética escena, salida de algún culebrón de cuarta, después de mostrarlo tosiendo hasta vomitar sangre, recostado sobre el inodoro, la esposa golpea la puerta del baño y él, por fin, le dice lo que ella ya sabía pero que, también, callaba…

¿Ya se recompuso? Sigo: El trío sigue con la rubia que llorisquea culposa y afligida porque no tuvo hijos. Kate Winslet, otra vez en el papel de la solterona.

will-smith-naomie-harris-collateral-beauty-movie-set-tom-lorenzo-site-1Y finaliza con Edward Norton, el personaje que pasa de padre divorciado que no sabe comunicarse con su única hija a publicista dependiente de la creatividad de su amigo Will Smith. Él quiere mucho a su amigo, compañero de trabajo y el emprendedor que le permitió mejorar su vida, pero (siempre esta palabrita) le preocupa que quiebre la empresa y su corazoncito neoliberal piensa en los empleados. Vender la empresa les dará dinero y evitará que los empleados queden en la calle porque Norton elige creer que los nuevos dueños no echaran a nadie y que todos serán felices. Y tras investigar correos privados de Will Smith, sabiendo que escribe cartas y las lleva al correo, por medio de coimas (sí, coimas), consigue leer y entonces decide llevar a cabo un plan muy simple: contratar tres actores (por muchos dólares  ¡incluso muestran el regateo!) que personificarán al Tiempo, al Amor y a la Muerte, Jacob Latimore, Keira Knightley y Helen Mirren, cumplen muy bien sus papeles porque en realidad no son Latimore, Knightley y Mirren sino que son… ¡Sííí!: El tiempo, el amor y la muerte, que acceden regateando primero y, finalmente, agarrando sobres con dólares.

Deprimirse un tiempo demasiado prolongado, está mal. Elegir no decirle a tu esposa que te queda poco de vida, esta mal. Divorciarse está mal. Adoptar o intentar tener un hijo, sin pareja estable, estaría mal, parece. No saber como dialogar con tu única hija tras un divorcio, esta mal, aunque después te muestren que con una sola charlita de un minuto se arregle todo. Así que el director David Frankel enBelleza oculta”, entre algunas frases propias de alguna borrachera de Paulo Coelho, intentos de golpes bajos y lucecitas navideñas, va embutiendo otro torpe happy end de Hollywood. Uno más y van…

Rafael Ton

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