AUNQUE LOS LOROS LO REPITAN : EL ESTADO NO ES UN KIOSCO

AUNQUE LOS LOROS LO REPITAN : EL ESTADO NO ES UN KIOSCO

Vivimos en una época donde los que culpan al mantero y a las universidades públicas de ocasionar pérdidas económicas al país, votan a herederos millonarios que escondían cuentas en el exterior para evadir impuestos, y que, una vez en el poder, por un decreto se atribuyen no pagar sus obligaciones mientras piden esfuerzos a los demás y endeudan a todo el país, menos a ellos, con el exterior en u$s 153.619 millones.

Son los mismos que opinan que es natural que los jugadores de fútbol ganen fortunas, muchísimo más que el mejor científico o el cirujano que salva vidas pero se indignan si hay transmisión de fútbol para todos. Ellos se ponen contentos que los que cobran menos que ellos, no puedan ver fútbol. También se enojan con los que hacen paro o marchan pero si después ganan más en sus comercios o cobran aguinaldos, cobran aumentos en sus salarios, no lo devuelven, ni agradecen, ni lo donan. Es así esta época. A muchos les indigna más la minifalda que la violación y el motochorro que el torturador genocida. Los mismos a quienes les molestaba que los pibitos que estudiaran recibieran computadoras, ya que quizás la usaban también para jugar, no les parece mal que en Jujuy se apruebe el trabajo infantil. Son los primeros en recitar que lo más importante es la salud y educación pero si en el Congreso están votando leyes para sacarle presupuesto a Salud, Educación y para  imponer ajustes, para destinar ese dinero a pagar una deuda multimillonaria que se originó por la bicicleta financiera de este Gobierno, no salen a protestar; al contrario, cuando ven miles de compatriotas que salen a repudiar ese recorte, ellos se preocupan por los que tiraron piedras o rompieron un asiento. Parece mentira pero tienen un enfoque tan chiquitito que realmente les preocupa más una vereda a que bajen las jubilaciones.

cfk_obras_y_mas (3)Cuando el Gobierno anterior levantaba hospitales, universidades y rutas, no les gustaba como las llamaban; si daba vacunas gratuitas, les parecía demagogia. Si el Gobierno subsidiaba el transporte y empezaba a sumar trenes nuevos o se levantaba el museo de los Héroes de Malvinas o el centro cultural más grande de Sudamérica, ellos estaban ocupados mirando a Jorge Lanata que buscaba cuentas en el exterior de los K, cuentas que nunca encontró y que antes hubiera sido un sinónimo de robo y corrupción escandaloso pero cuando asumió Macri: “no es para tanto tener una cuenta para evadir impuestos”.

Son las mismas personas que sonríen si el Presidente les hace gritar su eslogan de campaña política “¡sí se puede!” a chicos de primaria en un acto escolar pero no quieren chalecos en los que organizan apoyo escolar en barrios humiles o ayudan en las inundaciones, porque “no hay que hacer política con eso”. Es decir, son algo hipócritas ya que cuando cortaban rutas y calles los dueños de los campos que pedían pagar menos impuestos, estaba muy bien porque era en defensa de la república pero si alguien corta una calle cuando ellos van en auto o taxi, están seguros que es para recibir plata para no trabajar o que piden aumentos que no merecen porque son todos chorros y vagos, menos ellos y los ricos…

Repiten como loritos que el país es un kiosco y que como el kiosco fiaba gaseosas, ahora todos estamos pagando una deuda. No llegan a comprender que el Estado no tiene nada que ver con un kiosco y que la deuda de la que hablan no existe. Decir algo así es como afirmar que un hospital se mide por cómo vende su bufet. El Estado no tiene clientes ni debe comprar productos para revender. La función del Estado es tratar de garantizar que los que menos tienen, vayan obteniendo más recursos y así emparejar las posibilidades de todos sus habitantes. Está para nivelar, no para vender o fiar nada. Por eso mismo, Estados Unidos, ícono capitalista, cuando ya había tenido que dejar de usar esclavos para generar patrimonio, utilizó el método de John M. Keynes (Estado benefactor) para salir de su peor crisis económica: subsidios, seguros de desempleo, ayuda social para proteger a los que nacían en la pobreza, de esta manera hacer crecer el mercado interno y el bienestar, desde abajo, no dejando que el mercado (los empresarios) regulen. Así logró subir el consumo. Y cuando hay consumo, se generan empleo en servicios y bienes. Los analfabetos políticos que rebuznan que el Estado es un kiosco y que estamos pagando una deuda ya que se regalaba gaseosas a los que no podían pagar, se niegan a escuchar a Nicolás Dujovne, ministro de Macri, que admitió públicamente que recibieron un país con muy baja deuda pública (Cómo tuvo que admitir que pagaba impuestos de terreno baldío por su mansión en el barrio de Belgrano).

cfk_obras_y_mas (7)Lo que se hizo es alentar el consumo interno para generar empleo y bienestar, gradualmente, como lo hizo Estados Unidos pero, claro, Estados Unidos no quiere que los demás hagan lo mismo, porque si el resto crece y cuida sus propias economías, les subirían el precio de todos esos alimentos y materias primas que ellos no tienen y les costaría mucho más llevarse los científicos que ellos no saben formar.

El gran problema es cultural. Las etiquetas las asigna el mercado pagándole y sosteniendo enormes medios comerciales de prensa para llegar a la mayoría. Y, de esta manera, una gran parte del mundo, cree en esas etiquetas que aparecen en televisión, radios, diarios, buscadores y portales de internet, a veces como noticias, otras como sospechas, otras como opinión, y otras mezcladas con entretenimientos, pero siempre con una misma raíz y una misma dirección, más allá de diferentes maquillajes. La lluvia de noticias, provocaciones y temas insignificantes, no da tiempo a que se hagan cuentas, hacer comparaciones, y se vea el trasfondo y no solo las consecuencias.

Necesitamos detenernos a comparar y observar, a diferenciar los matices, darnos cuenta que, por ejemplo, hay programas y conductores que ganan mucho por desprestigiar y ensuciar trabajadores, sean estos docentes o construyan buques o  sean artistas. Cobran grandes sumas por su labor: ensuciar a los políticos y militantes que a los empresarios no les convienen. Y también para entretener y que nadie participe, y para crear temas y de esta manera nada se profundice. Porqué mientras hablamos de mil temas, no nos damos cuenta quiénes son los grandes beneficiados y a quienes nos han perjudicado. A los que más tienen les conviene que sostengamos el “los políticos son todos iguales” porque de esa manera, no miramos las acciones políticas, las ideas y quedamos detenidos en los políticos y en el lado que nos muestran, y entonces tampoco vemos que no es lo mismo la acción política que crea espacios deportivos o de salud o de cultura para el país, que los políticos que los cierran para vender lotes de tierra a millonarios. Tenemos que defendernos y dejar de alimentar a quienes nos mintieron. Esos que nos decían, cuando el azúcar subía 25 centavos, que era una inflación peligrosa que detrás tenía errores, un INDEC mentiroso, que era por culpa de los robos pero cuando subió en serio el precio del azúcar, del dólar, de la nafta, de la carne, entonces nos cambiaron de tema.

Rafael Ton

LOROS_QUE_REPITEN_n

 

 

Foto entrevista Real Politik presentación libro”El Síndrome Doña Florinda”

 

 

Leave a Reply

Your email address will not be published.