LA TRAGEDIA DETRÁS DE LA COMEDIA

LA TRAGEDIA DETRÁS DE LA COMEDIA

Dana Plato era Kimberley: una hermosa sonrisa, millonaria pero nunca presumia, ojos claros, tez blanca, delgada, con muchos pretendientes a su alrededor. Su padre era Philip Drummond, un millonario, un hombre de gran ética. La historia transcurría en un penthouse donde una empleada limpiaba, aconsejaba, mimaba y cocinaba, siendo tratada como una más de la familia, con derecho a sueldo. Drummond era tan bueno que adoptó dos menores de piel negra y pobres. Dos huérfanos que habían vivido en el Harlem, un barrio presentado como violento y sucio pero donde Arnold y Willis no habían sido contaminados y sus pocos errores, serían corregidos por un adulto blanco con las mismas intachables virtudes morales que Charles Ingalls pero con un componente extra: era millonario como Bruno Díaz (O Bruce Wayne). El actor canadiense Conrad Bain, encarnaba un padre adoptivo que llevaba a comprender a los niños cuándo sus aventuras eran excesivas y les asignaba algo así como una mensualidad, un premio que merecían por haber tenido la enorme suerte de portarse bien en una casa de ricos.
Cómo muchos chicos de unos diez años de edad, yo estaba enamorado de Kimberley. Me reía con Arnold, sí, pero aquella rubia me ganaba la alfyelotrovista. Pero claro… cuando crecemos comprendemos que la pantalla presenta como verdades lo que son mentiras y apagamos la incredulidad antes de entrar al cine, pero con el sentido crítico a mano. (Claro que hay muchos que esto les funciona mal y terminan creyendo lo que le dicen desde la pantalla) Aunque el paso del tiempo nos va enseñando o recordando a todos que la verdad, la vida, no tiene tanto “happy end” ni música que oriente que tenemos que sentir, y que los efectos especiales son lo de menos, lo que vale es la historia.

Pero cuando uno empieza a ver  lo real “detrás” de la pantalla no es tan lindo. Enterarse, por ejemplo, que Willy Tanner, sí el señor que adoptó al extraterrestre Alf en su casa, era alcohólico y que la prensa lo acusó de hacer cosas raras con linyeras, es, por lo menos, incómodo.

Luego vamos haciendo cuentas y comprobamos que la lista de famosos que fallecieron por sobredosis es larga, no tanto como la lista de niños que mueren en tiroteos en Estados Unidos, ni la de los muertos por sus bombardeos en el exterior, obviamente, pero de todas maneras igual es muy extensa. La fama casi nunca parece ser felicidad. El ver más allá de la propaganda y la ficción nos lleva a descubrir, por ejemplo, que  había oculto detrás de las series que nos acompañaron en la infancia. Había una serie que manifestaba cómo una familia negra, si estudiaba y cumplía las leyes, podía llegar en Estados Unidos (no a ser millonario como el Señor Drummond) pero sí a formar una familia modelo, donde el padre, médico obstetra, y la mamá, abogada, daban clases de moral y mostraban las graciosas pero buenas costumbres del sistema norteamericano a los espectadores del mundo. ¿Se acuerdan billcosbyde la serie de Bill Cosby? (Foto junto a Bill Clinton) Fue chocante saber que en la vida real el señor Cosby andaba drogando mujeres para violarlas, hecho que finalmente lo llevó a prisión. Pero como parece que en todos lados la justicia es lenta, recién fue condenado cuando cumplió 81 años, ya estando casi ciego y cargando una larga, larga, lista de denuncias por violaciones y acosos. Incluso los mal pensados de siempre, conjeturaban que tras una vida de lujos, la justicia, recién llegó cuando su fortuna se vio reducida y no podía ser tan generoso, y al ser nuevamente otro negro pobre, no quedó más camino que castigarlo, pero, claro, eso lo piensa gente muy mal pensada.

Pero volviendo a la serie “Blanco y Negro” y en especial a la desdichada historia de la actriz que encarnó a Kimberley. Dejo de lado al personaje de “Arnold” y aquel videojuego donde Gary Coleman, hacía de él mismo, golpeando a un fan que le pedía un autógrafo en un centro comercial donde, posteriormente se desataba una sangrienta cacería. Dejo de lado a Willis y al padecimiento del actor Todd Bridges quien a los 20 años ya era tratado por su adicción a la cocaína. Quiero centrarme en la triste historia detrás del personaje de “Kimberley”.

dana-platoDana Plato fue abandonada por su madre al año de nacer, posteriormente fue adoptada por una pareja. Esta pareja se separó al año y la chiquilla comenzó a pasar de una casa a otra. A los 14 años hasta merendaba con bebidas alcohólicas. En el programa la obligaban, por contrato, a presentarse dos horas antes de ensayos y grabaciones para cerciorarse que no estuviera demasiado borracha o darle tiempo a purgarse. En 1984 se casó y quedó embarazada, hecho que le suscito problemas en su participación en la serie. Cuando nació su hijo Tyler no trajo el pan bajo el brazo, la serie se cancelaría y ella sin trabajo, tras frecuentes y agresivas peleas, se separaría en 1988.

El padre de Tyler se quedó con la tenencia de su hijo. No le costó mucho, teniendo en cuenta el desequilibrio emocional, la adicción a la cocaína de Dana y sabiendo que ella estaba sin dinero, ya que un contador había estafado a la actriz y huido, sin que la policía norteamericana lograra encontrarlo. Para entonces la actriz había decidido vender artículos de valor que le quedaban para operarse el busto, ya que sus conocidos le habían sugerido que sería esta una buena forma de encontrar una oportunidad para volver a la fama. De hecho consiguió salir en fotos de la revista Playboy. Pero su situación no mejoró, incluso fue detenida por intentar robar en un comercio y por falsificar recetas de medicamentos. Diluída la fama, con muchas necesidades económicas, terminó aceptando papeles eróticos en películas de muy baja calidad.

plato1En 1999 Dana Plato estuvo invitada en un programa de radio de mucha audiencia, allí contó que estaba casada, intentando rehacer su vida en Florida, reveló estar tratando de recuperarse de la dependencia del alcohol y las drogas y manifestó que aquello era una enfermedad de la que había que cuidarse y curarse. Pero sus sinceras palabras no le gustaron al público. Las llamadas anónimas de los oyentes que eran puestas al aire, sin filtro alguno, fueron feroces. “Mala hija de Dios” “vulgar prostituta que había abandonado su hijo” “mala persona que había hecho un daño irreparable con su conducta, mancillando los valores que transmitía la serie televisiva”. En definitiva, la acusaban de haber decidido ser alcohólica y adicta a las drogas, y de pedir una ayuda que no merecía. Un día y medio después de esta entrevista, Dana Plato, tras ingerir una alta cantidad de sedantes, fue encontrada muerta, tenía 34 años de edad.
Rafael Ton

Mirada de cerca, la vida es una tragedia y vista de lejos, parece una comedia.” Charles Chaplín

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