GOLPE DE ESTADO EN BOLIVIA x RICARDO RAGENDORFER

GOLPE DE ESTADO EN BOLIVIA x RICARDO RAGENDORFER

El invento más eficaz que se le puede atribuir al capitalismo es la fabricación de pobres de derecha.  Situaciones aparentemente distintas como las de Bolivia y el levantamiento popular en Chile, son fruto de la misma moneda, de la misma desigualdad.  De una situación en la cual confluye el desgaste de ese modelo – que termina explotando- y la necesidad de sus hacedores de restaurarlo por la fuerza”.

Conceptos del periodista e investigador argentino Ricardo Ragendorfer, tras el golpe de Estado en Bolivia.

“Por un lado, el proceso del golpe que comenzó el mismo 20 de octubre en el cual se celebraron las últimas elecciones presidenciales, trae aparejada una verdadera ‘vuelta de tuerca’ en materia de desestabilizaciones institucionales, en materia de desestabilización de procesos democráticos ya que se aleja del modelo de los ‘golpes blandos’ que sucedieron durante la última década (los derrocamientos parlamentarios de Lugo en Paraguay y Rousseff en Brasil). Este golpe se asemeja a los golpes militares de los ‘70 puesto que, si bien todo comenzó con rebeliones de sectores derechistas de la población rematados por una insurrección policial, el ‘tiro de gracia’ al gobierno de Evo fue dado por ese ultimátum militar que exigía su renuncia”, analizó.

IMG_20191114_212120Finalmente, Evo Morales resolvió presentar su renuncia a la presidencia. “Lo cierto es que en circunstancias como estas, el pueblo armado enfrentándose sin entrenamiento ni concepción militar a unidades de combate -ya sea del ejército o de grupos paramilitares con entrenamiento militar- es algo suicida. Esa actitud (renunciar), que algunos comparan con la que tomó Perón en 1955 al ser derrocado y que algunos sectores criticaron, me parece fruto del sentido común. Desde luego hubiese parecido más heroico que la población resista con las armas y que ‘venza al enemigo’, pero la correlación de fuerzas no favorece a los sectores populares en este momento”, dijo.

Asimismo, analizó que la renuncia del mandatario responde a tratar de evitar un baño de sangre popular: “Incluso, la posición incruenta del gobierno boliviano que acaba de ser derrocado, también se trasluce en la decisión de Evo de no reprimir a los sectores sediciosos, aun cuando suponía que tenía las fuerzas policiales a su favor. Eso marca una diferencia entre la compulsión sanguinaria de Piñera en Chile y la actitud de Evo Morales”, afirmó trazando un paralelo con la actitud tomada por el mandatario trasandino al mandar a reprimir las manifestaciones populares.

Cuando se le preguntó si los saqueos y destrozos que tuvieron lugar en la casa de Morales se podían comparar con los que se registraron en 1930 en la casa de Hipólito Yrigoyen al ser derrocado por José Félix Uriburu, Ragendorfer contestó que “sí, y que también se asemeja a La Noche de los Cristales Rotos en la Alemania de 1938, cuando hordas ultraderechistas atacaban a personas indefensas o a propiedades de personas indefensas”.

Durante los últimos días se registraron quemas y saqueos en casas particulares como la del rector de la Universidad Mayor de San Andrés o la de la hermana de Evo Morales.

“No es que la violencia e insurrección se vuelca sólo a edificios institucionales sino que estamos hablando de hogares de personas inocentes, ataques a familiares o linchamientos callejeros”, añadió. En el último de los comentarios, el periodista hace referencia a lo que ocurrió el miércoles pasado con Patricia Arce, alcaldesa del municipio de Vinto, a quien manifestantes opositores a Morales secuestraron, le cortaron el pelo, la escupieron y orinaron, la bañaron de pintura roja y la obligaron a marchar descalza mientras le gritaban «¡asesina!». “Son postales que homenajean a las peores postales de la humanidad en el siglo anterior”, definió.

Para Ragendorfer, los acontecimientos recientes de esta región del mundo tienen que ver con que el territorio latinoamericano se convirtió en un lugar de lucha de potencias internacionales como Estados Unidos, Rusia o China. “De algún modo, Latinoamérica es en los últimos 30 años -o más, desde las últimas dictaduras militares- un campo de experimentación de modelos neoliberales que cada tanto hacen eclosión. Supongo que es eso lo que está pasando el Latinoamérica. En ese sentido, situaciones aparentemente distintas como las de Bolivia y el levantamiento popular en Chile, son fruto de la misma moneda, de la misa desigualdad. De una situación en la cual confluye el desgaste de ese modelo -modelo que termina explotando- y la necesidad de sus hacedores de restaurarlo por la fuerza”.

bolivia-20pag-203-20afp-620x400Analizando el próximo escenario político latinoamericano, en el que deberán articularse gobernantes más progresistas -como el que comenzará Alberto Fernández en la Argentina el 10 de diciembre o el de Andrés Manuel López Obrador en México- con otros más alineados a ideas neoliberales -como el de Jair Bolsonaro en Brasil o el de Sebastián Piñera en Chile-, Ragendorfer evaluó que “ya es un escenario bastante conflictivo porque, además de existir sectores vinculados a grupos económicos concentrados, medios periodísticos que junto con determinados sectores de los servicios de inteligencia y de la justicia articulan lo que se ha dado en llamar la ‘lawfare” (la judicialización de la política), también hay una gran cantidad de sectores dentro de la sociedad civil que de algún modo consumen de alguna manera bastante acrítica toda una serie de directivas ideológicas que emanan de esos factores de poder”.En definitiva, puedo resumir esta situación diciendo que tal vez el invento más eficaz que se le puede atribuir al capitalismo es la fabricación de pobres de derecha.

El gobierno argentino decidió no calificar de ‘golpe de Estado’ a lo que sucedió en Bolivia. Como contraparte, Alberto Fernández le pidió a Macri que asile a funcionarios de gobierno de Evo Morales en la embajada de nuestro país, pero el mandatario aún no respondió. Acerca de esta especie de ‘doble comando’ al que está sujeto nuestro país hasta el 10 del mes próximo, Ragendorfer manifestó que “es una situación propia de una transición política en la cual todavía está el gobierno que se va a ir y no está en el sillón de Rivadavia el gobierno electo. En se sentido, es de esperar que el gobierno actual de catalogue el golpe de Estado con un eufemismo como ‘periodo de transición que se ha abierto por las vías institucionales’. Es lógico que tal vez la última batalla o el último servicio que el gobierno actual brinda a sus mandantes es esa indiferencia y esa negativa a descomprimir la situación no aislando a Evo Morales.

ragendorfer

 

Leave a Reply

Your email address will not be published.