AL GRAN PUEBLO ARGENTINO ¡SALUD!

AL GRAN PUEBLO ARGENTINO ¡SALUD!

Falló el sistema informático del Departamento de Salud de Estados Unidos (atribuyeron la culpa a un supuesto hacker) El alcalde de Baltimore suplicó que frenen tiroteos para no colapsar hospitales teniendo en cuenta la emergencia por el coronavirus. En New York el alcalde Bill de Blasio tuvo que implementar multas para frenar la suba de precios y el gobernador Andrew Cuomo decretó el cierre de comercios para frenar la cantidad de personas en las calles. Los incidentes por compras de papel higiénico se pudieron ver por doquier, desde Washington a Sidney. El aumento de precios en productos como el alcohol en gel obligó al gobierno irlandés a tomar medidas con supermercados. Cientos de parisinos se juntaban en parques para protestar por las medidas de salud que demandaba su gobierno. En Alemania, lejos de preocuparse por el contagio, se organizaron reuniones públicas y publicitadas como “Corona-Partys”. En España la policía nacional tuvo que montar un operativo para poder frenar la movilización de ciudadanos que iban, buscando residencias de descanso, en la costa valenciana.

protestas_estadosUnidosEstos son algunos datos de los países «serios» como le gusta llamarlos a la audiencia más devota de TN. Creo notar que esa gente está incómoda, hasta parecen anhelar muertes y contagios confirmados, para empezar a corear que vivimos en un país donde todo se hace mal. Sólo faltaría escucharlos murmurar ¿Cómo puede ser que tengamos tan pocos fallecidos y en Estados Unidos ya tengan 400 muertos y ni hablar de Europa? Es notable como aunque pasen situaciones similares en todo el planeta, ellos opinan y publican que el egoísmo y todo lo malo son algo exclusivo de los argentinos. Es fácil notarlo, todos sus comentarios apuntan a eso. Estoy seguro que algunos lo hacen en forma inconsciente. Es toda una escuela que responde a intereses que no son los nuestros, es decir los de la amplia mayoría. Un poderoso sector manipula la información, miente y busca adiestrarnos desde hace mucho, desde que unos pocos se repartieron las tierras entre un grupo de amigos. Luego mintieron y disfrazaron de buenos negocios a los que se adueñaron de varias empresas en épocas de dictadura. Calificaron de “total normalidad” a los golpes de Estado. Y aunque sabían lo que iba a pasar, no avisaron a sus lectores y espectadores que las políticas del FMI los iban a dejar sin ahorros. Naturalizaron que el resto paguemos las deudas que ocasiona un grupo minúsculo, dueños de muchas empresas privadas, cadenas de supermercados, canales de televisión. Pero eso sí, cuando aparece un gobierno que empieza a redistribuir las riquezas (que en éste país son muchas) ellos se encargan de tratar de meternos en la cabeza que esos son políticos ladrones y corruptos.

Los que concentran la riqueza, los que te cobran desde el peaje hasta el azúcar, desde la transmisión de los partidos a la carne, al precio que a ellos les conviene. Son los mismos que nos quieren hacer creer, de mil maneras, que acá siempre todo está mal, no como en Europa y en Estados Unidos. Nos repiten que los malos son los políticos, ya que son todos iguales porque roban, para evitar que se instauren medidas políticas y que les cobren impuestos a ellos y distribuyan ganancias.

Hay que cuidarnos. No solamente de propagar el coronavirus. Sino de creer y ayudar a instalar mentiras y de no ser parte de la campaña de denigración de lo argentino, que eso sólo favorece a ese grupo que concentra las riquezas de nuestro país y esconde lo que gana acá en cuentas en el exterior, haciendo lo posible para devaluar el peso y subir el precio del dólar. Si nos toca estar mal, nos podrá salvar un piloto de avión, una enfermera, el basurero que limpia tu calle, el artista que nos salva de la angustia, el político gobernante que promueve leyes que otorgan derechos y brinda igualdad de oportunidades. Nos ayudaran amigos, el vecino, la familia. La ayuda no te la van a dar esas pocas familias que viven de alquilar muchos campos, esos herederos de millones que tienen varias empresas a la vez o esos dueños de empresas de comunicación que nos quieren hacer creer lo que le conviene a ellos.

rafaton__biblioteca_No sabemos la magnitud y las consecuencias de esta pandemia. Pero, por ahora, podemos tratar de ayudarnos entre nosotros, hacer lo mejor posible para evitar contagios y esperar lo menos malo. Pasan y pasarán cosas feas alrededor ¡Seguro! Como en todos lados. Hay mucha gente que no entiende la gravedad de todo esto. En todas las geografías se cultivó egoísmo e individualismo desde grandes medios de comunicación, los frutos se van a ver. Pero al menos hasta hoy, podemos decir que si bien pasan cosas malas, son menos que otros lugares que nos han estado vendiendo como ejemplos de educación urbana, durante años. También es un buen momento para empezar a replantearse cuanto de propagandas falsas nos han estado suministrando, y empezar a mirar con otros ojos, más nuestros, nuestra realidad.

Rafael Ton autor del libro «El síndrome Doña Florinda»

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