INDIGNARSE, BURLARSE Y SENTENCIAR SIN ANALIZAR DEMASIADO

INDIGNARSE, BURLARSE Y SENTENCIAR SIN ANALIZAR DEMASIADO

Sospecho que el boludo que reduce es el peor de todos. Es el boludo que nunca se replantea pero siempre chicanea. Critica con trazo grueso, tira acusaciones cargadas con números o datos imposibles de comprobar. Suele tener ojo crítico con el débil y ser muy considerado con el rico. El boludo ha encontrado en Twitter y en Instagram el paraíso donde todo tiene que ser fugaz. Y él todo lo reduce a memes e indignación. Con las memes trivializa y no profundiza ningún tema. Y la indignación es su escudo, no soluciona nada, no propone nada y lo libera de toda culpa.

Su viveza es burlarse o indignarse del tema que le proponen los medios de los que nunca se le ocurre desconfiar (de TN a Infobae, de los Leuco a Majul). Como todo lo reduce cree que es un erudito apolítico y sagaz “opinador” de las redes sociales. Paradójicamente, afirma que sus comentarios sobre políticos son apolíticos.

Se asume  irreverente y muy rebelde porque hace público que come un churrasco en Semana Santa y le pide que el Vaticano regale oro a los pobres. Reproduce la foto de una embajada y te dice que es la casa del jardinero que trabajaba para Néstor Kirchner y cuando le muestran la verdad, contesta: en este caso “quizás” no pero algo debe ser verdad. Porque no puede callarse, ni admitir errores. Su vida fuera de las memes, sentenciar sin estudiar e indignarse se reduce a entretenerse con series de Netflix y sacarse fotos.

No busca aprender nada nuevo. No lee. No propone nada, salvo alguna verdad de perogrullo sobre el “tema del día”. No tiene tiempo para aprender nada porque está ocupado y no lo necesita. No tiene patria, porque se juzga demasiado copado para eso. No tiene religión ni Dios porque se cree demasiado inteligente para creer cosas que no se pueden comprobar  (aunque cree en las portadas de un diario que dice informar cuando en realidad está opinando). No tiene partido político, a lo sumo es “anti-algo”, así no tiene que trabajar por nadie más que por él, puede acusar a cualquiera de cualquier cosa y no tiene ningún compromiso con nada de lo que sucede.

El boludo que reduce tiene un dogma: él nunca pero nunca, ni mínimamente, es responsable de nada, las responsabilidades siempre son ajenas, como las culpas, y todos los que asuman responsabilidades están ahí para que él se indigne o se ría de ellos con un meme.

El boludo opina que la patria es algo que le resta ganancias y todo lo que le dio, es lo menos que podría haber hecho con alguien como él.

El fútbol te lo resume solamente a un negocio (y, justo él, se enteró de todos los chanchullos) Y si se habla de corrupción es de políticos, nunca de empresarios. De lo que hablen en la tele: un supuesto asesinato, política internacional, suba del dólar; métodos de precaución de una pandemia; él – al instante – sin necesidad de leer, ni investigar, ni verificar indicios, ni comprobar datos, todas esas cosas que él no necesita, ya tira una sentencia de lo que realmente sucede. Nunca un “de ese tema no sé”. Siempre tendrá una sentencia, una frase indignante o un meme. El boludo que reduce nunca duda porque resulta que ya compró todas las certezas. – Rafael Ton –

LOROSYLORITOS

 

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